El otro día, en Iniciador Barcelona con Rafa Jimenez, solté lo que pienso al respecto.

Por las risas de los asistentes, pareció como si lo que dijera era algo que todo el mundo pensara pero nadie se atreviera a reconocerlo. Y hoy, a raíz de un twitt de Isabel, leo esta noticia en Theslogan Magazine:

El retorno de inversión se revela como el principal punto débil del sector del márketing

Sólo un 5% [de los 50 profesionales entrevistados] declaró tener en cuenta el retorno de la inversión como una de sus prioridades, lo que, para Colin Shearer, vicepresidente senior de estrategias de análisis en SPSS, supone una omisión de información crucial, en un momento económico especialmente duro. “Es como si el sector hubiera perdido el rumbo en lo que se refiere a las implicaciones presupuestarias y financieras de las campañas de marketing”, ha declarado. “Ya no estamos en los años del boom, y para asegurarse de que las inversiones dan fruto, es necesario justificar todos los gastos”.

rentabilidadEl tema de la medición del ROI es algo que siempre lo he considerado crucial. Es más, mi manera de ser hace que siempre vaya de cara, tanto cuando las cosas han ido bien, como cuando han ido mal. Y eso creo que mis clientes lo valoran.

Relacionado con el informe de Theslogan, considero que el tema de la medición del ROI no es nuevo.  Se daba en la era 0.5, en la 1.0,  y ahora también se da y se dará en la era 2.0. Sobretodo dentro de las organizaciones,  NUNCA se ha medido correctamente, puesto que es ir en contra del propio departamento de marketing. Y si un subordinado valiente quiere realizar un informe de ROI negativo de una acción, primero tiene que pasar por la bara de avellano de su jefe, responsable o director de marketing. Por lo que volvemos al lastre de las organizaciones demasiado verticales.

Considero, no obstante, que en las agencias o empresas de servicios, no obstante, siempre intentamos medir más que correctamente, puesto que muchas veces medir significa demostrar confianza, humildad y voluntad de superación.

Es más. Muchas veces tengo la sensación de que ahora, en plena la era 2.0, parece que los profesionales del Nuevo Marketing somos los que tenemos que rendir cuentas para el ROI de todo, mientras que antes no hacía falta.

Nos encarcelamos en nuestros escritorios para demostrar la rentabilidad de las acciones de comunicación, de relación, de fidelización, en los medios digitales y en los Social Media. Pero, para qué!! si antes no se hacía!! y todo iba fenomenal!!

Por ejemplo:

  • hemos hecho una campaña en revistas, el target adecuado, y la frecuencia adecuada. Ello nos ha reportado 20.000 impactos.

Nadie se preguntaba por la rentabilidad real de ese anuncio en esa revista. Impactos??? quien me asegura que hayan sido impactados 20.000 personas? Nos conformabamos con soltar que 20.000 impactos era la tirada de la revista.

No estoy descubriendo nada que no sepáis.

Así pues, mi reflexión es la siguiente:

¿Realmente estamos dando a nuestros clientes y a nuestras organizaciones el ROI real de todo lo que hacemos?

¿No convendría hacer una cura de humildad cuando las cosas no han ido como esperabamos?

Que levante la mano quien prefiera ser honesto y transparente, consigo mismo y con las organizaciones para las que trabaja.