Esta mañana me he encontrado con un señor con apariencia y vestimenta normal, con un cartelito y un vaso pidiendo limosna en la puerta de un Caprabo.

Necesito dar de comer a mis hijos, ponía el cartel. Estoy en el paro, ponía el cartel. La voluntad, ponía el cartel.

Después de ver la penosa pero humilde estampa, he pensado en qué le diría yo a esa persona si tuvieramos 10 minutos para tomar un cafe juntos. Esta es la carta que yo le daría:

Querido amigo,

Veo, por tus vestimentas, que no hace demasiado que eres pobre. Veo también que has dado un gran salto, tragándote tu orgullo y verguenza hasta el fondo de tu ser, y has elaborado tu cartel de pobre, en un emplazamiento de pobre. Tu objetivo es que aquellas personas que acaban de pagar su compra te den el pico que les ha sobrado. Es un objetivo loable, pero no es más que un objetivo como qualquier otro.

Vivimos en un país con reglas, leyes, prejuicios, estigmas y lacras. Según dicen, tu estás en riesgo de exclusión social. Yo creo, no obstante, que estás en otro tipo de riesgo, puesto que siendo pobre sigues estando en esta nuestra sociedad.

Tus circunstancias personales son las que son. Tus circunstancias familiares son las que son. Tu pasado y lo que hiciste en ese pasado es el que es. No entro a valorar nada de lo que fué. Pero si que podríamos hablar de lo que es y lo que será.

¿Te has planteado cambiar de objetivo? Si vivieras en Tailandia, tu objetivo seria encontrar una bici o carrito en las basuras, restaurarlo, habilitarle un cofre lo suficientemente grande, pagar menos de un euro a un proveedor ambulante de hielo picado, y comprar 4 ó 6 piezas de fruta. Con ello, venderías ambulantemente tus frutas a los turistas y a tus vecinos, sin problemas. Estarías ocupado en este trabajo loable, y recibirías incluso propinas de los turistas por haberles vendido una piña tan dulce y sabrosa.

Pero vives en Catalunya, en España, y esa opción de venta ambulante, y tan poco higiénica para nuestro sistema, no es posible. Entonces, cuál podría ser tu objetivo?

Conozco muchas personas jóvenes, con más o menos estudios, que son especialistas en algo, e intentan salir adelante creando sus proyectos. Los llaman emprendedores, y los hay a miles. Todos estan dentro de la sociedad, pero no todos son ricos. Algunos de ellos no pueden emanciparse (todavía) porque sus ingresos de emprendedor no cubren los gastos de la emancipación.

Conozco un caso de un emprendedor que tenía muy claro lo que sabía hacer, su especialidad. Ese emprendedor pasó por un bache de proyectos, pero tenía que seguir buscando proyectos pese a no tener demasiado dinero en su cuenta bancaria. Un dia incluso no pudo comer, puesto que se quedó en descubierto en su cuenta. No obstante, salió adelante, perseverando, continuando con su idea y confiando en que todo saldría bien. Y así fué.

Así que te repito: ¿cual podría ser tu objetivo diario para salir de tu crisis personal? ¿En qué eres realmente bueno profesionalmente? ¿cuáles son tus cualidades personales, tus puntos fuertes? ¿Has pensado en tener claro qué es aquello en lo que eres realmente bueno, e ir a por ello?

Espero que lo encuentres. Y vayas a por él. Porque, amigo, hoy mucha gente paga el Caprabo con tarjeta de crédito o débito. Y nadie que lleve las bolsas de compra, una en cada mano, se va a rascar el bolsillo para encontrar los 50 céntimos que te ayudarían a sobrevivir… los mismos 50 centimos que necesita el «pobre» de Tailandia para comprar su hielo picado.

Atentamente,

Jordi